Nueva York, (SANA) Siria reafirmó su determinación de poner fin de manera definitiva al legado de las armas químicas heredado del depuesto régimen y solicitó el apoyo de la comunidad internacional para superar este grave expediente, al considerarlo una prioridad nacional y una responsabilidad global en favor de la paz y la seguridad.
Durante una sesión del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la situación en Oriente Medio, el representante permanente sirio ante Naciones Unidas, embajador Ibrahim Alabi, subrayó que su país mantiene un compromiso firme con la preservación y el fortalecimiento del régimen internacional de no proliferación, al que calificó como pilar esencial de la seguridad regional e internacional.
El diplomático agradeció al secretario general adjunto para Asuntos de Desarme, Adi Ebo, por su exposición informativa y por subrayar que el programa de armas químicas se remonta a la etapa del derrocado régimen de Assad, así como por evitar la estigmatización de la nueva Siria en este ámbito.
Siria aborda el legado de las armas químicas de la era del depuesto régimen
Alabi recordó que el pasado 8 de diciembre se cumplió el primer aniversario de la liberación del país de la “oscura era del régimen de Assad”, período en el cual se emplearon armas químicas contra la población civil. En ese sentido, afirmó que el nuevo enfoque adoptado por Damasco durante el último año permitió transformar este expediente “de una fase de escepticismo y manipulación a otra de cooperación” con la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ).
El representante sirio explicó que la estrategia gubernamental consiste en enfrentar con transparencia y valentía los legados más complejos del pasado, pese a los numerosos desafíos, entre ellos el secretismo que rodeó al programa químico anterior, la falta de memoria institucional, la debilidad de capacidades nacionales y los riesgos derivados de minas terrestres y restos explosivos de guerra.
Asimismo, denunció que los ataques israelíes contra sitios sospechosos complican aún más esta labor, aunque aseguró que Siria asumió la responsabilidad y estuvo a la altura del reto. “Arriesgamos nuestras vidas para eliminar los restos de armas químicas y proteger tanto a nuestra población como a la región”, afirmó.
El compromiso y la facilitación de Siria para los equipos de la Organización
Alabi destacó que Siria ha brindado todas las facilidades a los equipos de la Secretaría Técnica de la OPAQ, incluyendo la emisión de visados, el acceso al territorio nacional y los permisos necesarios para el despliegue de expertos. Precisó que se realizaron ocho misiones, durante las cuales se inspeccionaron 23 sitios, con acceso irrestricto y pleno apoyo logístico y de seguridad.
Indicó además que desde octubre pasado se desarrolla el despliegue más prolongado de equipos de la OPAQ en el país, lo que marca el inicio de una presencia de largo plazo, al tiempo que Siria presenta de manera sistemática sus informes nacionales mensuales.
Apoyo internacional y cooperación transparente
En el plano de la cooperación internacional, el diplomático resaltó el “salto cualitativo” en las relaciones entre Siria y la OPAQ, reflejado en decisiones del Consejo Ejecutivo del organismo y en el cambio de postura de varios Estados miembros. En ese contexto, mencionó la reciente adopción por la Asamblea General de la ONU de una resolución sobre la prohibición de las armas químicas, con amplio respaldo internacional.
Alabi informó que, como resultado de las labores de identificación, se descubrieron dos sitios con cilindros vacíos utilizados anteriormente para sustancias químicas tóxicas, hecho que fue notificado de inmediato a la Secretaría Técnica. También señaló que Siria entregó seis mil documentos relacionados con el programa químico heredado y facilitó entrevistas con 14 testigos vinculados a ese expediente.
El representante permanente subrayó que la nueva Siria prioriza la justicia transicional, con el objetivo de exigir responsabilidades, reparar a las víctimas y garantizar la no repetición, como base para la reconciliación nacional y la estabilidad social. En ese marco, destacó la labor del Equipo de Investigación e Identificación y del Comité Nacional Sirio, así como la celebración en Damasco de la primera conferencia dedicada a las víctimas de armas químicas.
Fortalecimiento de las instituciones y la necesidad de apoyo internacional
Al referirse a las limitaciones internas, Alabi reconoció que las instituciones estatales enfrentan debilidades estructurales tras 14 años de guerra y décadas de dictadura, pero aseguró que el nuevo gobierno trabaja para fortalecerlas y dotarlas de personal cualificado. Mencionó, entre otros pasos, la reactivación de la misión permanente de Siria ante la OPAQ y la reconstitución del Comité Nacional de Supervisión de la Cooperación con ese organismo.
Finalmente, el diplomático reiteró que, pese a los esfuerzos nacionales, Siria necesita con urgencia el apoyo internacional, en particular en áreas como la destrucción in situ de materiales, el desminado, la remoción de restos explosivos de guerra, así como en los ámbitos técnico, material y de rendición de cuentas.
“Siria espera el respaldo de la comunidad internacional para superar este pesado legado y reafirma su convicción de que no hay lugar para las armas químicas en el mundo actual”, concluyó.