Damasco, 31 dic (SANA) Desde el estallido de la Revolución siria en 2011, la mujer siria se convirtió en un pilar esencial del movimiento popular y en un actor central en la lucha contra el régimen represivo.
Participación activa en la Revolución
Las mujeres no se limitaron a ser testigos de los acontecimientos; participaron en manifestaciones, labores humanitarias, médicas y mediáticas, pagando un alto precio por su libertad, seguridad y estabilidad familiar.
Desde los primeros días de la Revolución, organizaron protestas pacíficas y difundieron consignas en demanda de libertad y dignidad, desafiando la maquinaria represiva del régimen. También jugaron un papel clave al documentar violaciones de derechos humanos, asistir a los heridos, albergar desplazados y apoyar a las familias de detenidos y desaparecidos.
Prisiones: la cara más cruel del sufrimiento
Miles de mujeres sufrieron arrestos y detenciones en cárceles del régimen depuesto, como la prisión de Sednaya, donde enfrentaron tortura física y psicológica, desnutrición, aislamiento forzado y humillación constante. Muchas sobrevivientes quedaron profundamente marcadas, mientras que el destino de miles de otras sigue siendo desconocido en el marco de la desaparición forzada.
Pérdidas irreparables
El sufrimiento se extendió a la pérdida de hijos, hermanos y esposos. Madres perdieron a sus hijos bajo tortura o aún esperan noticias sobre su paradero, víctimas de desaparición forzada. Esta situación dejó a muchas mujeres en un estado de espera permanente y dolor silencioso, acompañado de impotencia y opresión.
Tras la liberación gradual de algunas regiones, las mujeres conocieron el dolor de enterarse del martirio o la desaparición de sus familiares.
Símbolo de lucha y esperanza
A pesar de la represión, la prisión y la pérdida, la mujer siria mantiene su resiliencia y su papel central en la construcción de la sociedad y la búsqueda de justicia. Reconocer sus sacrificios y defender sus derechos es esencial para construir una Siria libre y justa, digna del sacrificio de sus hijas e hijos.
La mujer siria ha sido y sigue siendo el corazón de la Revolución, el rostro de la dignidad, testigo del sufrimiento y portadora de esperanza.
R.Sh.