Damasco, 5 mar (SANA) La Cúpula del Tesoro, situada en el patio de la histórica Mezquita Omeya de Damasco, es uno de los monumentos que más atrae la atención de los visitantes del templo y un símbolo del rico patrimonio cultural de la capital siria.
Su elegante diseño arquitectónico y sus decoraciones ornamentales la convierten en una auténtica obra maestra artística e histórica, lo que ha despertado durante siglos el interés de historiadores y visitantes por conocer su función y su pasado.

La cúpula es considerada uno de los antiguos depósitos de libros y manuscritos más importantes del mundo islámico, y a su alrededor se han tejido numerosas historias y relatos que mantienen su historia envuelta en cierto misterio.
Orígenes de la primera biblioteca islámica
Algunas fuentes históricas señalan que la primera biblioteca del islam fue fundada en Damasco por Khalid ibn Yazid al-Umawi, considerado uno de los sabios de la dinastía omeya.
En este centro de conocimiento se reunían obras traducidas del copto, el griego y el siríaco que abordaban diversas disciplinas científicas como la química, la medicina, la astronomía y la geografía.
Ubicación y características arquitectónicas
La Cúpula del Tesoro, conocida también como Cúpula del Dinero , se encuentra en el lado occidental del patio de la Mezquita Omeya.
Tiene forma octogonal y está sostenida por ocho columnas con capiteles corintios. Su entrada se sitúa en el lado sur y se accede a ella mediante una escalera.

El revestimiento exterior del edificio fue renovado durante el período otomano y refleja el característico estilo arquitectónico basado en la alternancia de piedras blancas y negras.
Según relatos tradicionales, la cúpula contaba con siete puertas, siete cerraduras y siete llaves , y solo podía abrirse cuando las siete llaves estaban presentes, lo que garantizaba la seguridad del recinto.
Construcción y funciones
La estructura fue construida por Al-Fadl ibn Salih ibn Ali al-Abbasí en el año 192 de la Hégira (789 d.C.).
Inicialmente se utilizaba para guardar documentos administrativos, escrituras de donación y fondos pertenecientes al waqf o dotación de la Mezquita Omeya.
Con el tiempo, la cúpula adquirió fama por albergar manuscritos antiguos y ejemplares del Corán, algunos de los cuales fueron trasladados posteriormente a Estambul y Berlín.
En la actualidad el edificio se encuentra prácticamente vacío después de haber sido abierto y restaurado en 1991 y 1996.
Durante determinados periodos históricos también funcionó como una especie de tesorería estatal, donde se registraban ingresos procedentes de impuestos y otros recursos, así como gastos y salarios de los empleados.
Apertura de la cúpula y estudio de los manuscritos
A finales del siglo XIX se autorizó la apertura de la cúpula para examinar su contenido en presencia del gobernador de Siria, Nazim Pasha, y de un comité de eruditos damascenos convocado por el patriarca Ignacio Ephrem Rahmani, experto en varias lenguas orientales.
Tras conocer la decisión, el barón alemán von Soden envió a Damasco al investigador Bruno Violet , discípulo del orientalista Theodor Nöldeke, para estudiar y clasificar los manuscritos.
Trabajadores de la mezquita trasladaron cerca de 150 sacos de documentos y manuscritos, que fueron organizados por idioma y contenido.
Manuscritos enviados a Berlín
En 1909 , un total de 1558 manuscritos en diversos idiomas, entre ellos árabe, griego, latín, armenio, hebreo y arameo, fueron enviados a Berlín para su estudio.
Posteriormente fueron devueltos a Damasco en 1920 , tras ser fotografiados para investigaciones académicas, y distribuidos entre Damasco y Estambul.
Antes de la llegada de Violet, el comité local había encontrado entre los documentos un fragmento de la Torá en siríaco antiguo (Estrangelo) compuesto por 36 páginas que contenían partes de los libros bíblicos de Números y Éxodo.
Hallazgos históricos
Entre los documentos hallados en la cúpula figuraban pergaminos en griego, latín, armenio, hebreo, arameo y samaritano , algunos datados en el siglo V de nuestra era.
Durante el reinado del sultán Abdul Hamid II , la cúpula fue abierta nuevamente con motivo de la visita del emperador alemán Guillermo II a Damasco.
En su interior se encontraron fragmentos del Corán escritos en caligrafía cúfica , poesía religiosa en arameo palestino, salmos árabes escritos con caracteres griegos, textos en copto, georgiano y armenio, así como documentos comerciales y contratos matrimoniales.
También se hallaron textos en latín y francés que se remontan al período de las Cruzadas.
Dispersión de los tesoros
Posteriormente, algunas de estas piezas fueron obsequiadas al emperador Guillermo II por orden del sultán Abdul Hamid II, mientras que otras terminaron en Estambul o en manos de coleccionistas.
Parte de estos documentos fue recuperada posteriormente y conservada en el Museo de Antigüedades de Damasco.
Entre las piezas más valiosas destaca un fragmento cúfico del Corán escrito en pergamino, procedente de un manuscrito donado por Abdul Mun’im ibn Ahmad en el año 298 de la Hégira , con una inscripción dorada con el nombre del donante.
Legado histórico
La Cúpula del Tesoro continúa hoy en pie en el patio de la Mezquita Omeya, recordando el papel histórico de Damasco como centro de conocimiento, cultura y civilización.
Para muchos historiadores, el complejo omeya representa un legado arquitectónico y cultural que refleja la sucesión de civilizaciones que han dejado su huella en la ciudad a lo largo de los siglos.
Por Esraa Dubian/fm