Damasco, 23 feb (SANA) El inicio del mes sagrado de Ramadán convierte las ciudades costeras de Siria en escenarios de celebración marcados por adornos populares, reuniones familiares y platos que evocan la identidad culinaria de la región. En el primer día de ayuno, las mesas de iftar se llenan de recetas tradicionales que reflejan la estrecha relación de la costa con el mar y el campo.
No existe un menú único para esta jornada. Las comidas varían según las costumbres familiares y la situación económica, especialmente en un contexto de altos precios y limitaciones en el suministro eléctrico. Aun así, muchas familias mantienen vivas recetas heredadas de generación en generación.
El pescado, protagonista en Tartus
En Tartus, preparar pescado el primer día de Ramadán sigue siendo una práctica extendida. La cercanía al mar convierte al pescado en un alimento básico, valorado por su aporte nutritivo tras largas horas de ayuno. El aroma del pescado frito o a la parrilla con ajo y limón inunda las calles antes del atardecer, acompañado de ensaladas, sopas y aperitivos ligeros.
Entre los platos más representativos destaca la sayadiyah, receta emblemática de la cocina marinera. Existen dos versiones principales:
Sayadiyah amarilla, elaborada con arroz condimentado con cúrcuma o azafrán y servido sobre pescado frito.
Sayadiyah roja, en la que se dora la cebolla hasta oscurecerla, se hierve el pescado y se utiliza su caldo para cocinar bulgur, que se sirve junto al pescado.
Bulgur y acelga, sabores de Latakia
En Latakia, muchas mesas se llenan de platos a base de bulgur, harina y verduras de invierno, especialmente acelga. Entre ellos destacan el kibbeh de acelga, masas fritas y empanadas tradicionales. El bulgur con garbanzos se sirve como plato principal, acompañado de yogur, sopa y bebidas caseras como jugo de algarroba o tamarindo.

También son habituales otras preparaciones tradicionales, como kibbeh de acelga, elaborado con bolas de bulgur fino mezcladas con harina y zumaque, fritas en aceite de oliva con cebolla, así como el bulgur con garbanzos y pollo, sazonado con aceite local que le aporta su sabor tradicional.
Tradición frente a los desafíos
El patrimonio culinario costero se mantiene vivo gracias a la transmisión de técnicas y recetas de generación en generación. Además de los platos principales, las mesas de Ramadán incluyen bebidas como el regaliz y tamarindo además de dulces típicos como la harissa, el pudín de zanahoria y la halva triturada .
No obstante, el aumento de los precios de los alimentos y las dificultades económicas han obligado a simplificar algunas preparaciones, afectando la variedad y cantidad de los platos. Pese a ello, la esencia de Ramadán se mantiene con la reunión familiar alrededor de la mesa y la renovación de los lazos de solidaridad y convivencia.
En la costa siria, la combinación de pescado, bulgur y recetas heredadas sigue siendo un símbolo de identidad gastronómica, que acompaña cada año la llegada del mes sagrado.
Por Watfeh Salloum