Alepo, 11 ene (SANA) Alepo, una de las 10 ciudades habitadas más antiguas del mundo, con raíces que se remontan al sexto milenio a. C., ha sido testigo de innumerables transformaciones políticas, crisis económicas y conflictos armados. A lo largo de los siglos, estas pruebas no han hecho más que forjar la identidad de la ciudad y la fortaleza de su gente.
Ecos de los desafíos antiguos
Desde sus primeros días, Alepo se situó en el cruce de civilizaciones y en el centro de las disputas entre grandes potencias. En el año 962 d. C., los bizantinos capturaron la ciudad tras un asedio de siete días, marcando un duro revés para los gobernantes locales. Sin embargo, Alepo recuperó pronto su posición estratégica durante el período islámico temprano.
Entre 994 y 995 d. C., los fatimíes asediaron nuevamente la ciudad en su conflicto con los omeyas, provocando hambrunas y epidemias que afectaron gravemente a la población. La retirada de las fuerzas atacantes, tras la intervención bizantina, permitió a la ciudad retomar cierta normalidad.
Durante el siglo XIII, Alepo enfrentó el asedio mongol. La ciudadela resistió inicialmente, antes de sucumbir finalmente, demostrando la persistencia de Alepo incluso frente a invasores aparentemente imparables.
Siglos modernos y crisis contemporáneas
Durante el dominio otomano y en los períodos posteriores, Alepo mantuvo su relevancia como centro comercial y económico. En el siglo XX, la ciudad atravesó tensiones sociales significativas, como los disturbios contra la comunidad judía en diciembre de 1947, que provocaron la muerte de alrededor de 75 personas y la emigración de miles de miembros de esta comunidad.
La Revolución Siria (2011–presente)
Con el estallido del Revolución Siria en 2011, Alepo se convirtió nuevamente en epicentro de la guerra. Antes de la crisis, la ciudad contaba con aproximadamente 4,5 millones de habitantes y disfrutaba de un importante desarrollo económico e industrial.
Los bombardeos del depuesto régimen destruyeron gran parte de la infraestructura histórica y económica de Alepo, incluyendo el casco antiguo, hogar de miles de tiendas y zocos. Entre 2012 y 2016, los intensos combates y el prolongado asedio devastaron amplias áreas de la ciudad.
En los años posteriores, la reanudación de los enfrentamientos desplazó a decenas de miles de personas dentro y fuera de la provincia, con más de 140.000 desplazados reportados solo en 2026.
La resiliencia de Alepo
A pesar de estos devastadores episodios, Alepo ha demostrado una notable capacidad de recuperación. Los residentes que han regresado comienzan a reconstruir sus hogares con los recursos disponibles, mientras que el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ha asignado 1.300 millones de dólares para apoyar la reconstrucción.
La Ciudad Vieja y la ciudadela muestran señales de recuperación, gracias a proyectos de restauración apoyados por instituciones culturales internacionales. Los zocos, en particular, empiezan a recuperar su vida y actividad, símbolo del renacimiento de la ciudad.
Alepo, con su historia milenaria, no es solo un testimonio de guerra, sino también un ejemplo de resiliencia y recuperación. Sus mercados bulliciosos, callejones estrechos y arquitectura centenaria narran la historia de una civilización que se niega a desaparecer. Hoy, los habitantes reconstruyen su futuro desde los escombros, inspirándose en siglos de resistencia y aprendizaje, recordando que la verdadera fortaleza de una ciudad reside en su gente y en su capacidad de superar la adversidad.
Por Watfeh Salloum