Damasco, 5 ene (SANA) La Libra siria conserva en la memoria colectiva del país una historia que no se mide únicamente en cifras, sino en vivencias. Es el recuerdo de un tiempo en el que la vida era más simple, las necesidades estaban claramente definidas y la posibilidad de cumplir los sueños parecía al alcance de la mano.
La moneda no era entonces un simple instrumento de intercambio, sino un reflejo de estabilidad social y económica que marcó a generaciones enteras.
Del franco a la Libra: el surgimiento de una identidad monetaria
Antes de consolidarse en su forma actual, la Libra siria atravesó una etapa en la que el franco francés fue la moneda de uso común durante el Mandato colonial. Con pequeñas fracciones se podían adquirir alimentos y dulces, en una economía cotidiana donde la piastra y la media piastra tenían un valor tangible.
Más adelante, Siria adoptó el sistema decimal, dividiendo la libra en 100 piastras y vinculando su valor al franco mediante fórmulas claras que otorgaron estabilidad y facilitaron su circulación.
A finales de la década de 1940, el país dio un paso decisivo al desvincular su moneda del franco y emitir una divisa nacional respaldada por el oro. En 1950 se creó la Autoridad Monetaria Siria, encargada de sostener la libra mediante reservas de oro, divisas y bonos. Durante ese período se emitieron diversas denominaciones que sentaron las bases del sistema monetario durante las décadas siguientes.
Prosperidad relativa y poder adquisitivo real
En las décadas de 1950 y 1960, la Libra siria gozaba de una fortaleza notable. El dólar estadounidense se cotizaba por debajo de las cuatro libras, y los salarios, incluso los medios, permitían acceder a la vivienda, cubrir las necesidades básicas y mantener una capacidad real de ahorro. El mercado era dinámico, los bienes estaban disponibles y, aunque las opciones eran limitadas, resultaban suficientes para una vida estable.
Años difíciles
A comienzos de la década de 1980, la economía siria enfrentó serios desafíos políticos, económicos y de seguridad, acompañados de sanciones y restricciones externas debido a las políticas criminales del depuesto régimen.
La década de 1990 introdujo billetes de mayor denominación, entre ellos el de 500 libras, conocido popularmente como “Um al-Tarbush” (la de la corona). Este billete, decorado con símbolos del legado histórico y cultural sirio, fue considerado uno de los más bellos del mundo. Poseer una cantidad limitada de esta denominación era suficiente para cubrir necesidades durante largos períodos y otorgaba una sensación de estabilidad y margen de elección.

El choque generacional: cuando las ecuaciones dejan de funcionar
Con la llegada del nuevo milenio, la brecha entre generaciones comenzó a profundizarse. Quienes vivieron épocas de estabilidad comparan el bajo coste de una vida sencilla con la aceleración y el encarecimiento del presente. Las generaciones más jóvenes, por su parte, iniciaron su trayectoria vital en un entorno que parecía estable, solo para verse enfrentadas a un cambio abrupto y devastador.
La guerra desatada por el depuesto régimen contra el pueblo , la inflación descontrolada y el colapso del tipo de cambio redujeron la libra siria a cifras prácticamente vacías de valor. Lo que antes bastaba para adquirir múltiples bienes hoy apenas alcanza para cubrir lo mínimo.
Los salarios perdieron su capacidad real y el poder adquisitivo se erosionó hasta convertir la obtención de alimentos en la principal preocupación cotidiana de amplios sectores de la población.
Nueva moneda siria
El depuesto régimen de Al-Assad manipuló la moneda nacional al imponer en ella imágenes de los criminales de Al-Assad, desvirtuando su carácter como símbolo de identidad y soberanía del pueblo sirio.
Tras el triunfo de la Revolución Siria, el Banco Central de Siria (BCS) anunció que la nueva libra siria constituye el único y legítimo símbolo de la soberanía monetaria del país.
En este contexto, y con la presencia del presidente de la República Árabe Siria, Ahmad Al-Shara, Siria lanzó recientemente la nueva moneda nacional, compuesta por seis denominaciones: 10, 25, 50, 100, 200 y 500 libras. Los billetes presentan colores diferenciados que facilitan su identificación y uso.
La nueva familia de billetes incorpora imágenes de productos agrícolas emblemáticos de diversas regiones del país, como aceitunas, trigo, cítricos, algodón, la rosa de Damasco y la morera. Su diseño utiliza una paleta cromática inspirada en la tierra y la vegetación sirias, combinando un profundo valor simbólico con criterios funcionales y estéticos.
Por Watfeh Salloum
