Damasco, 2 ene (SANA) En el histórico barrio de Qanawat, en el casco antiguo de Damasco, se encuentra la Casa del Patrimonio Damasceno, un museo vivo que ofrece a los visitantes un recorrido por la historia, la identidad y la memoria colectiva de la capital siria.
El creador de este proyecto cultural es el investigador Haitham Tabbakh, quien transformó una vivienda en una plataforma para preservar y transmitir el patrimonio damasceno a las nuevas generaciones.
En declaraciones a SANA, Tabbakh explicó que la idea surgió hace unos quince años, cuando adquirió la actual casa. El proyecto funcionaba anteriormente en el barrio de al-Amin, en una sola planta, y con su traslado a la residencia tradicional en Qanawat, la colección de piezas patrimoniales se amplió de manera significativa.
La casa, de unos 100 metros cuadrados, cuenta con terraza, patio, dos habitaciones con vistas a la calle y otras dos que dan al callejón, además de dos puertas tradicionales: la de las mujeres (Bab al-Harimlik) y la de los hombres (Bab al-Salamlik), respetando la estructura típica de las antiguas viviendas damascenas.
La arquitectura del lugar refleja el espíritu de la tradición urbana de Damasco, integrando la construcción misma como parte del mensaje patrimonial que Tabbakh busca transmitir.
Objetos que narran la historia de la sociedad damascena
La Casa del Patrimonio alberga una amplia colección de objetos domésticos antiguos, entre ellos piezas de cobre, cerámica, cristalería, textiles tradicionales, rosarios, anillos, sellos, monedas, fotografías y documentos históricos. También se conservan equipos del siglo XX, como teléfonos de disco, radios y cámaras.
Entre las piezas más destacadas se encuentran una bolsa y una espada francesas de aproximadamente 250 años, junto a utensilios domésticos tradicionales como estufas, ollas y planchas de cobre, planchas de hierro corrugado y jarras de aluminio.
Según Tabbakh, cada objeto posee su propia historia y refleja la vida cotidiana de la Damasco antigua. La pasión por coleccionar estos elementos nació en su infancia y continúa hoy, con la búsqueda constante de piezas que completen la visión integral del pasado urbano.
Una plataforma cultural y pedagógica
El museo no solo exhibe objetos, sino que revive la historia social y profesional de la ciudad, incluyendo oficios tradicionales como la tapicería, el cardado, el trabajo de lana y el tejido de algodón, así como herramientas agrícolas y proverbios populares asociados a estas actividades.
La Casa del Patrimonio atrae a locales, investigadores y universidades, quienes utilizan sus colecciones para clases, estudios e investigaciones, incluyendo cuentos infantiles, juegos y leyendas populares.
El barrio de Qanawat, donde se encuentra la casa, se estableció en el siglo XVIII como zona residencial fuera de las murallas del casco antiguo, durante la expansión urbana de Damasco bajo el dominio otomano, consolidando así su importancia histórica y cultural dentro de la ciudad.




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