Damasco, 24 dic (SANA) En Siria, la Navidad no es solo una celebración religiosa, sino una historia de vida que se renueva cada año entre el repicar de las campanas y el inconfundible aroma del jazmín damasceno. Es, al mismo tiempo, una afirmación colectiva de que el país seguirá apostando por la paz, el amor y la esperanza, y de que la luz navideña continuará brillando, por larga que sea la noche.
Más allá de su dimensión espiritual, la festividad se consolida como un acontecimiento social y cultural que devuelve a los sirios un profundo sentimiento de pertenencia, calidez y cohesión comunitaria.
Ritos religiosos
Las celebraciones comienzan en la noche del 24 de diciembre con las misas solemnes oficiadas en las iglesias, donde se entonan villancicos y se encienden velas como símbolo de la luz que iluminó al mundo. Las oraciones transcurren en un ambiente impregnado de fe, recogimiento y amor.
La participación de los grupos de scouts confiere a la festividad un carácter singular, al acompañar a los fieles con música religiosa y organizar procesiones con antorchas y cruces, que anuncian de manera solemne el inicio oficial de las celebraciones navideñas.
Decoración y ambiente festivo
Las calles y plazas se llenan de vida con personas disfrazadas de Papá Noel, familias que se fotografían frente a los árboles de Navidad, conciertos y espectáculos especialmente dirigidos a los niños.
Las iglesias y centros comunitarios se esfuerzan por preservar las tradiciones navideñas mediante la instalación de árboles, la organización de pequeños mercadillos solidarios y la realización de diversas actividades que no solo celebran la ocasión, sino que también buscan apoyar a las familias necesitadas y fortalecer el espíritu de solidaridad.

Costumbres sociales y gastronomía
La Navidad en Siria es, asimismo, una oportunidad para el intercambio de visitas entre familiares y amigos, y para la entrega de regalos a los niños, quienes viven la festividad con especial entusiasmo.
En los hogares se preparan platos y dulces tradicionales, como las galletas de dátiles, el maamoul y otras especialidades sirias, que aportan un sello local y auténtico a la mesa navideña.
La Navidad, un mensaje al mundo
Desde esta tierra que vio nacer algunas de las primeras civilizaciones, la Navidad se eleva como un mensaje dirigido al mundo entero: un símbolo de vida y esperanza en el que la alegría convive con las dificultades.
En Siria, la Navidad es un rito religioso y, al mismo tiempo, una declaración colectiva de que el país seguirá apostando por la paz y el amor, y de que la luz de la Navidad continuará brillando, por larga que sea la noche.
Por Walaa Hamadah/as-fm






