Damasco, 19 dic (SANA) El Mercado de Talabartería de la antigua Damasco se mantiene hoy como uno de los testimonios más elocuentes del patrimonio artesanal y arquitectónico de la capital siria, con una historia que se extiende por cerca de ocho siglos.
Con una longitud aproximada de 500 metros, el mercado destaca por su arquitectura de la época mameluca, visible en los arcos que coronan las tiendas, las ventanas elevadas, los balcones semicirculares y el techo de madera y chapa ondulada, elementos que evocan la riqueza histórica de la ciudad vieja.
En declaraciones a SANA, el director del Comité del Mercado de Talabarteros, Ahmed Al-Tiryaki, explicó que este espacio forma parte integral del legado cultural de Damasco.

Señaló que, en sus orígenes, el mercado funcionó como centro de fabricación de equipos militares, aperos ecuestres y tiendas de campaña empleadas durante la peregrinación del Hajj.
Al-Tiryaki indicó que, con el paso del tiempo, las actividades artesanales evolucionaron hacia la producción de artículos de cuero, cinturones para transportar dinero y oro durante los viajes, y posteriormente hacia industrias más modernas, como la elaboración de cubiertas y sombrillas destinadas a restaurantes y espacios públicos.
El responsable del mercado reconoció que la actividad comercial sufrió un notable declive en los últimos años debido a la escasez de materias primas. No obstante, afirmó que la situación comenzó a mejorar tras la liberación de Siria, la reapertura del comercio y la mayor disponibilidad de insumos y equipos, lo que impulsó una recuperación gradual del mercado.
Por su parte, el artesano Ghayth Hammouda, especializado en la fabricación de suministros para la cría de caballos, destacó que esta profesión se remonta a varios siglos y se basa en materiales naturales como cuero, lana, cuerda y cobre, además del aluminio utilizado en la elaboración de estribos.

Subrayó la variedad de sillas de montar, desde las tradicionales árabes hasta modelos franceses y mexicanos.
Hammouda señaló que el acceso a cuero natural de alta calidad sigue siendo un desafío debido a sus elevados costos, aunque destacó una mejora notable en la demanda de productos locales, con una creciente dependencia de la industria nacional, salvo algunas piezas metálicas importadas.
En tanto, el artesano Ammar Dawalibi, dedicado a la fabricación de cortinas y toldos, explicó que la profesión experimentó una importante transformación, al dejar de limitarse a la producción de tiendas de campaña para abarcar cortinas destinadas a comercios y cafeterías, así como toldos para marcas reconocidas.
El Mercado de Talabarteros continúa así como un espacio vivo donde convergen tradición, oficio y renovación, reflejo de la capacidad de Damasco para preservar su identidad histórica mientras se adapta a las exigencias del presente.
fm/em
