Deraa, 24 ago (SANA) La fabricación artesanal de alfombras y tapices árabes es una de las tradiciones más antiguas y representativas del sur de Siria, especialmente en la región de Hawran, conocida por preservar su rica herencia cultural a lo largo del tiempo.
Esta labor tradicional se basa en el uso de materiales naturales como la lana y el algodón, tejidos a mano en telares de madera, con técnicas transmitidas de generación en generación.
Patrimonio cultural vivo
Considerada una parte integral del patrimonio cultural sirio, esta artesanía refleja costumbres y tradiciones ancestrales.
Aún hoy, constituye una fuente vital de ingresos para muchas familias, especialmente en áreas rurales. Sus productos, apreciados tanto por su valor artístico como por su funcionalidad, se utilizan en la decoración del hogar y como piezas folclóricas que despiertan el interés de turistas y amantes del patrimonio.
Oficio heredado
En la ciudad de Busra al-Sham, provincia de Deraa, el artesano Muhammad Omar Al-Hamad continúa ejerciendo este oficio tradicional, siendo el único en su localidad que aún lo practica.
En declaraciones a SANA, explicó que heredó la profesión de su padre y su abuelo, y que actualmente produce tres tipos principales de piezas: alfombras árabes, fujuj y almohadas.
Según Al-Hamad, estas piezas surgieron originalmente de la necesidad de las familias de calentar sus hogares durante el invierno y amueblarlos de forma funcional y económica.
A pesar de la disminución en la demanda a causa de la proliferación de productos industriales, esta artesanía sigue siendo una fuente esencial de sustento.
Técnicas diversas según el tejido
En el caso de los fujuj, Al-Hamad explicó que se elaboran a partir de ropa usada, que se recicla cortándola en largas tiras de hilo, luego unidas y tejidas con medidas que alcanzan los 120 cm de ancho por 4 metros de largo.
Las alfombras tradicionales, por su parte, se tejen con un ancho aproximado de un metro, son más delgadas y de diseño más sencillo que otras variantes.
Las almohadas se elaboran ajustando el peine del telar, lo que permite obtener una forma distintiva y una simetría precisa. Cada almohada requiere cerca de una hora de trabajo y mide 80 por 40 centímetros.
Herramientas simples, producción variada
Al-Hamad detalló que el telar tradicional consta de varias partes: la urdimbre (hilo blanco principal), hilos de lana, peine, lanzadera, telar, devanadora y yugo. Estas herramientas son sencillas, no ocupan gran espacio y permiten una producción diversa. Además de alfombras y almohadas, el artesano también confecciona retales para entradas, respaldos, portacorán y sofás de distintos tipos.
Preservar la herencia popular
El escritor e investigador histórico Fathi Al-Maqdad subrayó la antigüedad de esta industria, señalando que civilizaciones como la fenicia la empleaban para fabricar velas de barco, los faraones egipcios para envolver momias con telas tejidas a mano, y los árabes para confeccionar tiendas de campaña, esenciales para su modo de vida nómada.
Al-Maqdad hizo un llamado a las autoridades competentes para revitalizar y apoyar esta tradición, mediante la reapertura de centros de producción bajo supervisión estatal y el respaldo a los artesanos en la comercialización y exportación de sus productos.
Destacó, además, el creciente interés de los turistas extranjeros por adquirir estas piezas, que constituyen un testimonio vivo de la riqueza cultural siria.

