Damasco, 3 jul (SANA) La situación de miles de marineros atrapados en el estrecho de Ormuz se ha convertido en una de las consecuencias humanitarias más visibles del reciente conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, pese a la tregua alcanzada entre Washington y Teherán.
Aunque el cese temporal de las hostilidades ha reducido parcialmente la tensión militar en la zona, centenares de buques continúan fondeados o navegando con restricciones, mientras miles de tripulantes permanecen a bordo sin posibilidad de ser relevados y con acceso limitado a suministros básicos.
La Organización Marítima Internacional (OMI) intenta reactivar las operaciones de evacuación, aunque reconoce que el proceso será lento y dependerá de la evolución de la seguridad en una de las rutas marítimas más estratégicas del planeta.
Evacuación lenta
La OMI informó que más de 2.500 marineros fueron evacuados de unos 115 buques, mientras más de 8.000 continúan atrapados en más de 500 embarcaciones.
Las operaciones quedaron suspendidas temporalmente el 26 de junio tras un ataque contra un carguero frente a las costas de Omán, incidente que obligó a revisar los protocolos de seguridad antes de autorizar nuevos relevos de tripulación.
El secretario general de la organización, Arsenio Domínguez, advirtió de que la evacuación completa podría prolongarse durante varias semanas debido a la complejidad logística y a las limitaciones operativas existentes.
Crisis humanitaria
La prolongada permanencia en alta mar ha agravado las condiciones de vida de numerosos marineros.
Según Bloomberg, muchos llevan más de cuatro meses sin regresar a sus hogares y afrontan escasez de alimentos, agua potable y medicamentos, además de retrasos en los cambios de tripulación.
La situación resulta especialmente delicada en embarcaciones de menor tamaño, donde las condiciones laborales y el cumplimiento de las normas internacionales de seguridad varían considerablemente según el armador.
En numerosos casos, los contratos de los tripulantes ya expiraron, pero estos no pueden abandonar los buques debido a las restricciones derivadas de la crisis.
Recuperación cautelosa del tráfico marítimo
Pese a la disminución de la tensión militar tras el entendimiento entre Washington y Teherán, el tráfico marítimo aún no recupera la normalidad.
Datos de la plataforma Kpler y análisis de la firma británica Clarksons, publicados por Reuters, muestran que el número de buques que cruzan el estrecho continúa por debajo de los niveles previos al conflicto.
Las compañías navieras mantienen una política de cautela y siguen evaluando los riesgos para sus tripulaciones, así como el elevado coste de las pólizas de seguros antes de reanudar plenamente sus operaciones.
Disputas en curso
La seguridad de la navegación continúa siendo objeto de diferencias entre los principales actores internacionales.
China reiteró la necesidad de garantizar un tránsito seguro y sin obstáculos por el estrecho de Ormuz, al considerar que la estabilidad de esa vía beneficia al conjunto de la economía mundial.
Por su parte, Irán mantiene que los buques deben respetar las rutas marítimas establecidas por sus autoridades, mientras continúa el debate internacional sobre la eventual imposición de tasas de tránsito, una posibilidad rechazada por Estados Unidos y otros países por entender que vulneraría el principio de libertad de navegación.
Un salvavidas para el comercio mundial
La importancia estratégica del estrecho de Ormuz explica la preocupación de gobiernos, navieras y mercados internacionales.
Por esa vía circula aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de petróleo, además de importantes volúmenes de gas natural licuado y otras mercancías.
El Banco Mundial estima que más del 80 % del comercio internacional se transporta por vía marítima, por lo que cualquier alteración prolongada en Ormuz tiene un efecto inmediato sobre los precios de la energía, las cadenas globales de suministro y los costes del transporte y los seguros.
Una prueba para la tregua
La evolución de la crisis de los marineros se perfila como uno de los principales indicadores para medir la solidez de la actual tregua entre Estados Unidos e Irán.
La normalización del tráfico marítimo dependerá no solo de que se mantenga el alto el fuego, sino también de la capacidad de las partes para ofrecer garantías de seguridad que permitan reactivar las evacuaciones, restablecer los relevos de tripulación y devolver la confianza a un corredor marítimo esencial para la economía mundial.
fm/em