Damasco, 22 jul (SANA) En Bab Sharqi, uno de los barrios históricos de la Ciudad Vieja de Damasco, la Fundación “Sueño Damasceno” impulsa una iniciativa para preservar el patrimonio artesanal sirio mediante la formación gratuita de jóvenes en oficios tradicionales que durante siglos han definido la identidad cultural de la capital y que hoy afrontan el riesgo de desaparecer.
El proyecto ofrece cursos especializados en pintura y decoración sobre vidrio y cerámica, la tradicional Pintura de Damasco (conocida popularmente como Ajami), macramé, alfarería, vitrales damascenos, mosaico de madera y fabricación del laúd damasceno (oud), con el objetivo de garantizar la continuidad de estos oficios y acercarlos a las nuevas generaciones.
Formación y documentación
El presidente del Patronato de la Fundación, Johnny Gharibian, explicó a SANA en Español que la organización desarrolla sus actividades desde hace más de una década gracias a la colaboración con maestros artesanos y a una financiación íntegramente propia.
Según indicó, la labor de la institución se centra en cuatro ejes: documentar los oficios tradicionales, formar nuevos artesanos, fomentar la educación patrimonial y mejorar la calidad de las piezas elaboradas en Damasco, prestando especial atención a aquellas técnicas que corren mayor riesgo de desaparecer.

Como parte de esta estrategia, la Fundación ha incorporado por primera vez un curso específico dedicado al vitral damasceno, con el propósito de transmitir este conocimiento a estudiantes interesados en recuperar una de las expresiones artísticas más representativas de la ciudad.
Pintura sobre vidrio y cerámica
Entre los maestros que participan en el programa figura Muhammad Bassam Rihan, quien acumula cerca de 55 años de experiencia en la pintura y decoración sobre vidrio y cerámica.
El artesano recordó que inició su aprendizaje por iniciativa de su padre, quien lo puso bajo la tutela del maestro Muhammad Adib al-Jabban. Sus primeros trabajos fueron dibujos sobre papel antes de trasladar las técnicas decorativas a tazas, platos y otras piezas de cerámica.

Rihan también participó en la Feria Internacional de Damasco entre 1967 y 1969, una etapa que recuerda como un periodo de gran proyección para la artesanía local.
No obstante, lamentó que el sector haya sufrido un importante retroceso debido a la guerra y la disminución del turismo, ya que muchos visitantes buscaban adquirir piezas tradicionales que reflejaran la identidad cultural damascena.
Mosaico de madera
El artesano Fouad Arabash explicó que el mosaico damasceno de madera nació hace entre 170 y 180 años en los barrios de Bab Sharqi y Bab Touma.
Según relató, esta técnica fue desarrollada alrededor de 1840 por Jirji Jibril al-Bitar, quien tomó como inspiración los mosaicos de mármol presentes en las antiguas casas árabes para recrearlos mediante delicadas composiciones elaboradas con pequeñas piezas de madera.

La técnica combina distintas especies, entre ellas ciprés, nogal, olivo y albaricoquero, cortadas en finas tiras que posteriormente se ensamblan para decorar cofres, muebles y tradicionales tableros de backgammon, creando complejos motivos geométricos característicos de la artesanía damascena.
El laúd de Damasco
La fabricación del laúd damasceno constituye otra de las disciplinas que la Fundación busca preservar.
El artesano Bashar Halabi explicó que los primeros ejemplares documentados de este instrumento se remontan aproximadamente a 1880 y detalló que el proceso comienza con una rigurosa selección de la madera, seguida de un periodo de secado que puede prolongarse durante varios años, e incluso una década.

La elaboración de un laúd sin ornamentación requiere al menos 98 etapas de trabajo y alrededor de un mes de producción, mientras que las piezas decoradas pueden necesitar varios meses o incluso un año completo para concluirse.
Halabi destacó además el creciente interés de músicos profesionales por el laúd damasceno y recordó que el arte de fabricar e interpretar el laúd sirio fue inscrito en 2022 en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO, reconocimiento que ha contribuido a revitalizar este oficio.

Pintura de Damasco
La vicepresidenta del Consejo de Administración de la Fundación, la doctora Hiba Saleh, subrayó que la denominación correcta de la técnica conocida popularmente como Ajami es Pintura de Damasco.
Explicó que el término Ajami surgió debido a que algunos pigmentos utilizados antiguamente eran importados desde Persia, aunque la técnica nació en Damasco y se empleó históricamente para decorar paredes, techos, puertas y armarios mediante elaborados diseños florales y geométricos enriquecidos con pan de oro.

Cerámica y macramé
La iniciativa también incorpora talleres dedicados a la cerámica y al macramé, donde los participantes recorren todas las fases del proceso artesanal, desde la preparación de las materias primas hasta la decoración y el acabado final de cada pieza.
A través de este programa, la Fundación pretende consolidar la artesanía tradicional no solo como una expresión del patrimonio cultural sirio, sino también como un recurso económico con potencial para generar oportunidades laborales y garantizar la transmisión de conocimientos entre generaciones.
Entre el aroma de la madera recién trabajada, los colores que iluminan el vidrio y las notas del laúd damasceno, Sueño Damasceno apuesta por convertir el legado artesanal de la capital siria en un patrimonio vivo, preservado por las manos de una nueva generación de artesanos.
Por Inas Al-Malla/fm


