Damasco, 8 jun (SANA) La exposición y bazar benéfico Bab Sharqi ha abierto este domingo sus puertas en Damasco con la participación de organizaciones benéficas, iniciativas vecinales, artistas plásticos y pequeños emprendedores, en un esfuerzo por respaldar la producción local, revalorizar la artesanía y dar nuevos cauces a los proyectos comunitarios.
El evento, que combina creatividad y solidaridad, ofrece una variada muestra de artículos hechos a mano, artesanía tradicional y conservas caseras, junto a pinturas abstractas y al óleo, así como obras realizadas con técnicas acrílicas y textiles.

Los expositores proceden de distintos sectores de la sociedad siria y reflejan la diversidad de talentos creativos y su capacidad para contribuir al desarrollo de sus comunidades.
El papel de las escuelas en el fomento del talento
Sanaa Hardin, presidenta del consejo directivo del colegio Science and Knowledge Gate, institución anfitriona de la muestra, explicó a SANA que la exposición pone de relieve el papel de los centros educativos en el estímulo del talento y el respaldo a las iniciativas creativas. “La educación no se limita a lo académico; el arte es parte esencial de nuestra misión para fortalecer la autoestima de los estudiantes y descubrir sus capacidades”, señaló.
Hardin indicó que el centro ha puesto todos sus recursos al servicio de esta iniciativa, cediendo gratuitamente el espacio y el equipamiento necesario a los participantes, con el objetivo de crear una plataforma en la que artesanos y pequeños negocios puedan comercializar sus productos y obtener ingresos que mejoren sus condiciones de vida.
Tejido asociativo y productos con causa
La asociación benéfica Al-Sakhra participa con una colección de productos artesanales —jabón, brocado y velas—. Su director ejecutivo, Ammar Hanna, explicó que su presencia busca dar visibilidad a los proyectos que desarrollan en educación, desarrollo y preservación del patrimonio cultural, así como tejer redes con otras iniciativas comunitarias presentes en el bazar. “Queremos transmitir que los sirios siguen siendo capaces de trabajar, producir y generar esperanza pese a las circunstancias. La voluntad de reconstruir siempre está presente”, afirmó.
Por su parte, la asociación Al-Mahabba expone productos elaborados por niños y jóvenes con discapacidad intelectual en el marco de sus programas de formación profesional, que incluyen trabajos con abalorios, costura, bordado y otras manualidades. Su directora ejecutiva, Nawal Al-Labed, destacó que esta participación permite mostrar las habilidades de los beneficiarios y refuerza su integración social.
La Sociedad benéfica de San Mansour, a través de su voluntaria Miriam Najmeh, participa con productos naturales caseros como mermeladas, melaza de granada, jarabe de frutos rojos y hierbas secas. Najmeh precisó que los beneficios se destinan a las actividades benéficas de la entidad, que presta ayuda humanitaria y médica, apoya a estudiantes y asiste a familias necesitadas.
El bazar Bab Sharqi busca fomentar una cultura de voluntariado y desarrollo comunitario, y empoderar a los pequeños empresarios para que exhiban y comercialicen sus productos, contribuyendo así a sostener a las familias productivas y a fortalecer iniciativas locales que reflejen los valores de solidaridad y generosidad de la sociedad siria.
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