Damasco, 3 sep (SANA) El documental «Pequeño Gandhi», dirigido por Sam Kadi, regresó a Daraya, ciudad estrechamente vinculada a la figura del mártir Ghiath Matar y a la memoria del movimiento pacífico durante los primeros meses de la revolución siria.
La película fue proyectada la noche del miércoles en el Estadio Municipal de Daraya durante una actividad abierta al público, en la que las imágenes devolvieron a la memoria la vida de un joven que eligió las rosas y las botellas de agua frente a la violencia e hizo de la protesta pacífica su mensaje.
La proyección, patrocinada por los ministerios de Cultura y de Asuntos Sociales y Trabajo, estuvo dedicada a la trayectoria de Matar, oriundo de Daraya y uno de los organizadores de las protestas pacíficas en la ciudad. Su iniciativa de entregar flores y botellas de agua a miembros de las fuerzas de seguridad le dio proyección internacional y le valió el apodo de «Pequeño Gandhi».
Daraya recupera su memoria
La elección de Daraya para la proyección otorgó al acto un significado especial. La ciudad conserva la memoria de una etapa marcada por el activismo pacífico, mientras que la trayectoria de Ghiath Matar permanece estrechamente ligada a la memoria colectiva de sus habitantes.
La presencia de miembros de su familia y de numerosos vecinos reforzó la dimensión humana de la proyección, que, mediante testimonios y material de archivo, reconstruye la experiencia de Matar como símbolo de la lucha pacífica en una etapa en la que las primeras protestas fueron reprimidas con violencia, antes de que los acontecimientos derivaran hacia una confrontación más amplia.
La película no se limita a narrar la vida de Matar, sino que la presenta como puerta de entrada a la experiencia de una generación que salió a las calles en 2011 para exigir libertad y cambio mediante métodos pacíficos. De este modo, su historia se integra en la memoria de numerosos activistas que eligieron la vía pacífica como forma de protesta.
«Pequeño Gandhi», estrenado en 2016 y con una duración aproximada de 93 minutos, recibió varios reconocimientos internacionales y fue la primera película presentada oficialmente por Siria para competir en la categoría de mejor película de habla no inglesa de los premios Óscar.
Un regreso con significado especial
El director Sam Kadi explicó que volver a Daraya tenía un significado particular para el equipo de la película.
«Nuestra presencia en Daraya hoy tiene muchos significados… Este trabajo es para la gente de Daraya y para todos los mártires de Siria», declaró Kadi a SANA.
Añadió que proyectar el documental en la ciudad después de tantos años representa un momento excepcional para sus realizadores y subrayó que Daraya es «incomparable».
Un rodaje marcado por el riesgo
Kadi explicó asimismo que la producción de la película estuvo rodeada de grandes riesgos debido a las condiciones en las que se desarrolló el rodaje, en una zona sometida a asedio y bombardeos.
Según el director, el trabajo se llevó a cabo cerca de las líneas del frente y bajo la amenaza de bombas de barril y armas químicas, por lo que cada jornada de filmación comenzaba sin certeza de que pudiera concluir ni de que las personas involucradas estuvieran a salvo.
Kadi señaló que la voluntad de transmitir al mundo la voz de los sirios constituyó la principal motivación para continuar el proyecto y consideró el documental un testimonio histórico destinado a preservar una parte de la experiencia siria de aquellos años.
Una memoria que trasciende a Ghiath Matar
Por su parte, la madre del mártir Ghiath Matar declaró a SANA que el documental no se limita a contar la historia de su hijo, sino que recoge una memoria colectiva más amplia.
«La película cuenta las historias de todos los mártires de la revolución siria», afirmó, y señaló que tres de sus hijos, entre ellos Ghiath, fueron mártires.
«Pequeño Gandhi» documenta así la experiencia de la protesta pacífica en Daraya y recupera, a través de la historia de Ghiath Matar, una etapa central de los primeros años de la revolución siria.




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