Damasco, 1 sep (SANA) Frente a un telar manual, Maher Derki, de 23 años, entrelaza hilos de seda para formar los dibujos y colores del brocado damasceno, un oficio que heredó de su padre y de su abuelo y que ahora muestra a los visitantes de la 63.ª Feria Internacional de Damasco.
Derki pertenece a una nueva generación de artesanos empeñados en preservar esta técnica tradicional, estrechamente vinculada a la historia de la capital siria y reconocida por la combinación de seda natural, motivos ornamentales y un complejo proceso de tejido manual.
Una tradición familiar ligada a Damasco
Para el joven artesano, el brocado no es solamente una profesión, sino una herencia familiar que forma parte de su identidad.
Explicó a SANA que su vínculo con este oficio lo ha llevado a profundizar en sus técnicas y buscar formas de desarrollarlo sin abandonar los métodos tradicionales transmitidos durante generaciones.
En la feria, Derki trabaja ante el público y explica las distintas etapas de producción, desde la preparación de los hilos hasta el movimiento preciso del telar que da forma a los diseños.
Según relató, algunos visitantes observan por primera vez cómo se confecciona el brocado, mientras otros se interesan por aprender un oficio cuya continuidad depende cada vez más de la incorporación de jóvenes artesanos.
El reto de transmitir el oficio
Derki considera que la supervivencia de las artesanías tradicionales requiere programas de formación, apoyo a los productores y mayores oportunidades para participar en exposiciones dentro y fuera de Siria.
A su juicio, acercar estos oficios a las nuevas generaciones resulta esencial para evitar la desaparición de conocimientos artesanales acumulados durante décadas.
También aspira a transmitir en el futuro el oficio a sus hijos, como ocurrió en su propia familia, y mantener así la continuidad de un apellido asociado desde hace generaciones a la fabricación del brocado.
Seda más cara y menor demanda
La conservación de esta tradición afronta, sin embargo, dificultades económicas.
Derki explicó que el aumento del precio de la seda natural y la disminución del poder adquisitivo han reducido la demanda de los tejidos más costosos, lo que llevó a algunos artesanos a incorporar fibras vegetales y sintéticas para ofrecer productos a distintos segmentos del mercado.
El joven sostiene que una de las vías para revitalizar la actividad pasa por recuperar mercados exteriores, dado que históricamente el brocado damasceno estuvo estrechamente relacionado con el turismo y las ventas internacionales.
En ese sentido, considera que la participación en exposiciones extranjeras y una mayor promoción de los productos artesanales sirios podrían abrir nuevas oportunidades comerciales.
Brocado, memoria e identidad
Visitantes de la feria describieron el brocado como una expresión viva de la memoria artesanal siria y destacaron la precisión necesaria para combinar en el telar seda y, en determinados diseños, hilos de tonos dorados o plateados.
Más allá de su valor como tejido de lujo, señalaron que sus motivos y métodos de elaboración representan una parte de la identidad cultural de Damasco y reflejan la habilidad acumulada por generaciones de artesanos.
El brocado ha estado históricamente vinculado a familias damascenas que conservaron sus técnicas y talleres, y su permanencia constituye hoy un ejemplo de cómo las artesanías tradicionales pueden adaptarse a los cambios económicos sin perder su carácter original.
La 63.ª Feria Internacional de Damasco permanece abierta en el recinto ferial de la capital siria hasta el 4 de septiembre.
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