Las conexiones propiciadoras del terrorismo contra Siria

Damasco, SANA
A poco más de nueve años de la guerra impuesta a Siria pueden revelarse las conexiones propiciadoras del terrorismo y la labor de preparación e injerencia subversiva y desestabilizadora de las agencias de inteligencia occidentales y de algunos países de la región del Medio Oriente.
Particular relevancia en ese sentido tienen las labores de penetración extremista aplicadas desde fines de 2011 en provocaciones en la capital siria y ciudades capitales de provincia como Homs, Hama, Alepo, Deraá e Idleb.
Cada acción fue dirigida contra las estructuras del Estado sirio, con atentados selectivos a figuras militares, de la ciencia y la cultura expresados además en no menos de 600 acciones de ese tipo en las ciudades mencionadas, y el terror impuesto durante años en barrios periféricos de Damasco como Guta Oriental, Yarmuk, Qadam, Jobar y Harasta, fundamentalmente.
Evidencias probadas demuestran que junto a la manipulación mediática, con filmaciones y fotos falseadas, se alentaban acciones subversivas contra instituciones estatales, estaciones de Policía y eran exageradas las diferencias de base confesional para tratar de convertir en algo inevitable las sensaciones de inseguridad ciudadana.
Datos y ejemplos han sido divulgados a través de confesiones de extremistas sobre el papel en Deraá o Daraya, al sur de la capital, con entrega de dinero, suministros y preparación de atentados de todo tipo ejecutados sobre todo por elementos del Estado Islámico, Daesh en árabe y la Junta para la Salvación del Levante, otrora Frente Al Nusra, entre otros.
Desde los centros de poder occidentales y aliados en la región, no hubo bloqueos efectivos contra la difusión de medios utilizados por los terroristas en internet como las agencias AMAQ, al servicio del Daesh, y la Kali Yuga, plataformas como Skype y Telegram, esta última con más de 200 millones de usuarios en todo el mundo, un servicio que por otro lado, es altamente vulnerable para el hackeo y sin posibilidades de identificación personal o de grupo.
Se trata entonces, al decir del conocido intelectual estadounidense Noam Chomsky, de limitar todo a lo elemental, borrar la capacidad de análisis y de crítica y no poner el énfasis en la educación para crear públicos ignorantes y manipular estados de opinión para propiciar la injerencia política y militar en todas sus formas.
LAS PRINCIPALES CONEXIONES
Especial relevancia en la guerra contra Siria tuvieron y tienen como consecuencia, las labores del Comando Central Avanzado, y los centros de Inteligencia Terrestre y Entrenamiento de Tropas Especiales, dirigido por Estados Unidos en Ammán, la capital jordana, desde 2008.
Y la integración al respecto lograda con el Mossad de Israel, el MI6 de Reino Unido, Al Mukhabarat, servicio secreto saudí y la Dirección General de Seguridad para el Exterior, de Francia.
 
En ese sentido, vale señalar los datos recopilados y denunciados en 2014 por Edward Snowden, exanalista de la inteligencia estadounidense y actualmente en Rusia, como parte de una estrategia para ‘proteger a la entidad sionista y crearles un enemigo cerca de sus fronteras’.
Así como el papel jugado en la ‘tolerancia’ de las acciones del Daesh y el exFrente Al Nusra en las sureñas provincias sirias de Quneitra y Deraá, e incluso dentro del antiguo campamento de refugiados palestinos de Yaruk, en Damasco y hasta el 2018, foco del accionar terrorista contra la capital.
Entre 2012 y 2018, luego de la expulsión de los terroristas de la periferia de la capital siria, detenidos y desertores extremistas admitieron el respaldo financiero y operativo de esos servicios de inteligencia occidentales y de Arabia Saudita o el apoyo logístico a la labor de la presunta organización humanitaria de los Cascos Blancos, dirigida por el otrora Al Nusra y que operaban y eran evacuados hacia territorio israelí.
Todo ese vasto plan estaba y está acompañado de la difusión continúa de ‘fake news’ (noticias falsas y manipuladas) en más de 540 mil sitios de internet y a través de canales y sistemas satelitales como Orient Press y Al Jazeera, en Qatar, Assaya TV, en Dubai, Channel 4 News, desde Turquía y Arab News Network, en Londres y bajo la dirección de Rifaat Al Asad, fundamentalmente.
Como un ejemplo práctico, corroborado por Prensa Latina en el terreno, fue el aliento y la entrega de armas y explosivos desde una mezquita en el barrio damasquino de Qadam, a los grupos terroristas, y mencionar la instalación como destruida por bombardeos de la aviación del Gobierno sirio, esto último algo que nunca ocurrió según los testimoniantes consultados.
Simultáneamente, desde la provincia turca de Hatay, fronteriza con Siria, entraron a territorio de esta nación del Levante, más del 60 por ciento de los cerca de 100 mil extremistas que impusieron la guerra.
Fueron entrenados allí por la antigua Blackwater, hoy Academi, empresa militar de contratistas, junto a miembros de la etnia china de los uigures, muchos de ellos habitantes de barrios de la ciudad de Estambul y reclutados con el consentimiento y la ‘vista gorda’ de la Unidad de Coordinación de Inteligencia de Ankara.
LA ACTUALIDAD
A lo largo de nueve años de guerra, con una cifra dramática de cerca de 500 mil muertos y mutilados, de ellos no menos de 100 mil soldados sirios y milicianos aliados y la destrucción de la infraestructura del país por más de 500 mil millones de dólares, una buena parte de los hechos han sido demostrados.
Pero desde Occidente y algunos centros de poder en el Medio Oriente, todo queda en soslayar la realidad y hacer ver una solución extrema y falseada, según el decir de Noam Chomsky.
Siria, bloqueada económica y financieramente, es víctima además de un sistemático veto a los accesos vía satélite, a miles de sitios de internet y a los informes oficiales sobre los enfrentamientos e incluso a los del Centro ruso para la Reconciliación con sede en Hemymin, Latakia, a pesar de denunciar esto con asiduidad a Naciones Unidas y al Consejo de Seguridad.
Esta vasta conspiración es en opinión del ya fallecido analista español Alfredo Embid, resultado del programa de los centros occidentales y de la región para la ‘consolidación simultánea del poder militar y financiero.’
Desde 2011, cuando el exsecretario general de Naciones Unidas Kofi Annan encabezó negociaciones para resolver la crisis, ningún plan de paz ha prosperado objetivamente en Siria y en la actualidad corre similares riesgos, aún cuando Damasco con el apoyo de Rusia, consolida posiciones, recupera más del 90 por ciento del territorio nacional y trata de resolver los enormes retos de la reconstrucción y el retorno de los desplazados.
La presente situación no tiene antecedentes en la historia del Medio Oriente, volátil y compleja por la avidez de dominación de recursos naturales.
Supera a la fecha, los costos de las guerras en Corea (341 mil millones de dólares), en Iraq (102 mil millones de dólares) y en el criterio de analistas y expertos, constituye hoy en día la más peligrosa confrontación en todos los órdenes a nivel mundial.
Por Pedro García Hernández 
Fuente: Agencia Prensa Latina  

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